Archivo de abril de 2017

Los envases plasticos para alimentos no están exentos de cierta polémica, pero sin embargo se trata de un tipo de envasado con muchas ventajas tanto para las empresas como para el consumidor final, que puede disfrutar de un producto fresco, con todas las garantías y en las mejores condiciones tanto de sabor como de apariencia.

-Conservan los alimentos de manera efectiva y durante más tiempo. Esto permite no tener que añadir tantos conservantes a los alimentos, algo que muchos consumidores agradecen enormemente, especialmente si tienen problemas de alergias o de intolerancias. Gracias a estos envases los alimentos aguantan muchos días frescos y pueden soportar largos traslados, por lo que es posible comer alimentos frescos de muchas partes del mundo diferentes.

-Resultan muy seguros. Son envases resistentes, que además permiten el cierre hermético. Si se rompen se ve a simple vista, por lo que no se va a tomar por error nada que pueda haber sido contaminado. Además, pueden transportarse en grandes palés sin que sufran daños por esta causa.

-Cumplen con las máximas garantías de higiene. La higiene en la alimentación es quizás el factor más importante y el plástico ofrece las mayores garantías en este sentido. Ayuda a evitar que pueda penetrar ningún tipo de contaminación y gracias a los cierres sellados se asegura que el envase solo es abierto por quién va a consumirlo, pudiendo percatarse fácilmente de si ha sido manipulado antes.

-Pueden ser ecológicos. Quizás el defecto que más a menudo se les achaca a los envases de plástico para los alimentos sea el hecho de que no son ecológicos. No obstante hay muchos tipos de plásticos y se trata de apostar por aquellos que son reciclables y que tienen un gran número de vidas útiles, no solo como envases para alimentos sino también como otros artículos de larga duración.

Es importante añadir en este sentido que hoy por hoy existen alternativas a los plásticos más contaminantes, como son los plásticos altamente reciclables ya nombrados, pero también los plásticos que no proceden del petróleo, como son los PLA que se realizan con almidón de maíz, yuca o caña de azúcar.

Su apariencia es muy similar a los envases de PET aunque en este caso no son reciclables, pero sin embargo son biodegradables y se deshacen con mucha facilidad en el agua no dejando restos contaminantes. Posiblemente, el futuro de muchos envases de plástico, que se comercializen en todo el mundo.