Cuando llega el momento en el que el niño comienza a introducir la mayoría de los alimentos muchos padres optan por darles de comer ellos mismos. Suelen preparar papillas y darles alguna fruta para masticar, pero le van dando al niño pedacitos y lo limpian a cada bocado para evitar que se manche.

Los expertos en la materia recomiendan que los padres hagan exactamente lo contrario. El niño debe de poder experimentar con la comida y debe poder mancharse. Esto hará que toda su curiosidad por los alimentos se vea saciada y que aprendan por sus propios medios a comer. Y si se manchan, pues no pasa nada.

Para eso, lo mejor es buscar tronas para bebés para comprar online ya que se van a encontrar diseños preciosos. Deben de tener mucho espacio de mesa para que el niño pueda poner toda su comida y también debe de ser lavable fácilmente. También se pueden comprar capitas plásticas para el niño, que protegen toda la ropa mientras comen.

Si se deja al niño en la trona con algunos alimentos, el comenzará a tocarlos, aplastarlos, olerlos y probarlos. Esta es la forma correcta en la que el niño aprenderá a comer. Al principio, mientras es muy pequeño, esto es algo que se le puede dar al final de la comida para que explore nuevas cosas.

Según va creciendo, una vez que aprenda a no tirar todo de la trona, se le puede dejar que coma por su cuenta. No importa si lo hace con las manos, está bien. Y tampoco importa si aplasta la comida o si chapotea con las manos. Es importante que explore, que se relacione con la comida y que aprenda a comer jugando.

De este modo el niño irá descubriendo las diferentes texturas de la comida, disfrutará conociendo nuevos sabores y verá que hay distintos tipos de comida que se comen de forma muy distinta. Dejándole cubiertos para niños con los que no se hará daño y mediante la imitación de los mayores, el niño aprenderá a usar la cuchara para líquidos y el tenedor para sólidos.

Es importante darle tiempo al niño para que coma a su ritmo, sin apurarlo. Y no hay que montar un drama si el pequeño decide tirar algo o si su amigo de cuatro patas se lleva parte de la comida. Antes de lo que pensamos, el niño estará comiendo perfectamente y seguro que mucho mejor y sin tantos traumas como si le obligásemos a seguir normas de etiqueta desde el primer día.

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